Atacó a batazos a padres de mujer que había violado cuando era niña en Brandsen

Piden el enjuiciamiento de Fernando Mateos, titular del Juzgado de Garantías Nº 6

Aunque se cree que los abusos ya fueron al menos diez, fueron tres las mujeres que se animaron a hablar.

La Plata -La legisladora integrante de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, Sandra París recibió en horas de la tarde a Samanta Nagode, quien denunció junto a Paola Albarración y Romina llanos a Carlos Daniel Elizalde – apodado "el pochoclero-" de haberlas violado cuando tenían entre 6 y 12 años; en el marco de impunidad que el personaje gozaría hasta el presente, en la localidad de Brandsen.

En tanto vecinos de Brandsen se han movilizado espontáneamente pidiendo que Elizalde sea detenido y que el Juez repare en la envergadura de las lesiones cometidas en perjuicio de la madre de Samanta quien recibió una golpiza con un bate de baseball en las puertas de la Comisaría. Lo único que tenían en común era haberse criado en el mismo barrio, hasta que se cruzaron con él.

Las tres cuentan experiencias parecidas. Las víctimas explicaron que: "Elizalde nos decía que si le contábamos a nuestros padres lo iban a matar y ellos terminarían presos".

Después de recibir las denuncias por los casos que lo imputaban, el violador no se detuvo y tampoco se escondió.

El domingo pasado, Elizalde agredió a Gabriela de Gaetano y Sergio Nagode, los padres de Samanta. Ella terminó con un traumatismo severo de cráneo que la dejó 24 horas inconsciente y todavía permanece internada en el hospital y su esposo, aunque con heridas menos graves, también tuvo que ser asistido porque sufrió "mareos y desvaríos".

El fiscal Mariano Sibuet lo indagó por el delito de "homicidio calificado en grado de tentativa" y pidió que siguiera detenido, pero el juez platense Fernando Mateos no estuvo de acuerdo y lo liberó.

Un grupo de vecinos, indignados por la decisión, se convocaron por las redes y se organizaron para manifestarse durante la noche de este martes en la plaza principal, de cara a la comisaría y a metros de donde todos los días Elizalde atiende su puesto de pochoclos. "No sabemos cuántos casos hubo". "Yo estaba con mis padres -detalla la chica- y ellos me acompañaron hasta la comisaría, sin saber exactamente lo que había pasado".

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